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JOAQUÍN LUCO VALENZUELA

(1913-2002)


“Yo no vengo a enseñar materias; esas están en los libros, en las revistas. Los pilares de la enseñanza son tres: el libro que instruye, el profesor que educa y el gato (la naturaleza), que es el único que tiene la razón”


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“El que hace ciencia buscando utilidad, para mi modo de ver, tiene mucho más dificultad de hacer ciencia profunda, ciencia genuina, que el que la hace solo por la belleza”

Fue uno de los primeros chilenos que se dedicaron profesionalmente a la investigación científica en Chile. El “loco” Luco, como solían llamarlo fue protagonista en el proceso de institucionalización de la ciencia en Chile, formó a una gran cantidad de científicos y marcó a muchos otros con su original modo de ser. A través de su ciencia, creativa y precursora, abordó la biología de la memoria, el aprendizaje y la integridad del sistema nervioso, trabajo internacionalmente reconocido, y piedra fundacional del el desarrollo de la Neurociencia en Chile.

Joaquín Luco es recordado con cariño por quienes estuvieron cerca suyo, tanto por sus razonamientos poco ortodoxos –los cuales con justicia le valieron su apodo–, como por su inteligencia, creatividad y arrebatos de humor, todo ello resultando en una exuberante personalidad. Irreverente e irónico, fue además un eterno defensor de la libertad, con especial énfasis durante la dictadura militar de Augusto Pinochet.

Luco da sus primeros pasos en la academia al entrar a estudiar Medicina en la Universidad de Chile. Sin embargo, bastante pronto intuye que lo suyo no es la práctica médica sino la investigación. Aquel camino ¬–por aquellos años casi inexplorado– lo lleva en 1931 a incorporarse como ayudante ad honorem en el nuevo Laboratorio de Fisiología de la recién fundada Escuela de Medicina de la P. Universidad Católica, a cargo del científico catalán Jaime Pi Suñer.

Desde allí, su carrera no se detuvo. En 1936 navegó a Estados Unidos, donde hizo una residencia en la Universidad de Harvard, en el laboratorio del reconocido fisiólogo Walter B. Cannon. Ahí estableció una cercana y duradera amistad con el destacado científico mexicano Arturo Rosenbleuth.

A su regreso a Chile el año 1939, y con sólo 26 años, es contratado como director de la Escuela de Medicina de la P. Universidad Católica, cargo que ejercería por 10 años. Desde esa posición, y respaldado por el rector Monseñor Carlos Casanueva, infundió un carácter experimental a la escuela, creando un entorno propicio para el surgimiento de los primeros laboratorios en Biología experimental de Chile. Las carencias materiales y de recursos humanos lo obligaron a desenvolverse en múltiples funciones y dictar cursos de variadas asignaturas. De acorde a su personalidad, fue un profesor irreverente y creativo, cuyas clases son ampliamente recordadas.

Además, Joaquín Luco fue impulsor del proceso de institucionalización de las ciencias en Chile. Impulsó, junto a Juan de Dios Vial, la creación de un programa de doctorado alojado en la Facultad de Medicina de la Universidad Católica. Asimismo participó activamente de esfuerzos surgidos en la Universidad de Chile y más adelante, en la Universidad Austral, por crear espacios para el desarrollo científico. Asimismo, participó del movimiento que desencadenó la creación de CONICYT.

En paralelo a estas labores académicas y administrativas, Luco desarrolla su investigación en el Laboratorio de Neurofisiología Gabriela Gildemeister. La investigación que ahí dirigía se caracterizó por la creatividad, prolijidad y originalidad. Entre otros temas, su investigación abarcó la integridad del sistema nervioso, estudió la re-inervación cruzada de nervios colinérgicos y adrenérgicos, y el aprendizaje y la memoria utilizando como modelo la cucaracha Blatta orientalis. Estos últimos trabajos fueron pioneros en el campo y publicados en la revista Nature. En 1975, por estos y otros aportes Joaquín Luco es reconocido con el Premio Nacional de Ciencias.

El año 1981 se retira de la actividad académica. Fallece el 19 de julio del año 2002, un día después de cumplir 89 años.

Luco, utilizó como modelo la cucaracha para estudiar la biología de la memoria y el aprendizaje. La imagen grafica el proceso de limpieza de la antena. A, cucaracha normal. B, tres días después de la remoción de las patas delanteras. C, veinte días despué

* Imagen publicada originariamente en: Luco, J.V., Aranda, L.C., (1964) “An electrical correlate to the process of learning”. Acta Physiologica Latinoamericana. Vol. 14 (3), p. 274-288. Reproducido con autorización de la Asociación Latinoamericana de Cienc

Joaquín Luco haciendo experimentos de fisiología con un gato.

* Gentileza de Cristián Luco Franzoy.

* Gentileza de Cristián Luco Franzoy.

Impulsados por Luco, Sigfred y Gabriela Gildemeister (en la imagen), crearon la Fundación Gildemeister, que contribuyó con el financiamiento de varios laboratorios científicos. Joaquín Luco, quien recibió permanente apoyo, llamó a su laboratorio con el nombre de la mujer.

* Gentileza de Cristián Luco Franzoy.

Joaquín Luco y Arturo Rosenbleuth, alrededor de 1950.

* Gentileza de Cristián Luco Franzoy.

El almuerzo en el laboratorio de Luco era un rito diario, que generaba un entorno de discusión y camaradería. En la imagen, el grupo que conformaba el Laboratorio de Neurofisiología durante uno de aquellos almuerzos.

* Gentileza de Cristián Luco Franzoy.

El grupo de investigadores del laboratorio en Harvard de Walter B. Cannon quien está en la primera fila, al centro y con anteojos. Detrás de él hacia la derecha, Joaquín Luco (1936).

* Gentileza de Cristián Luco Franzoy.

Joaquín Luco recibió el Premio Nacional de Ciencias el año 1975. En la imagen, el Almirante Arturo Troncoso, Ministro de Educación, hace entrega del premio.

* Gentileza de Cristián Luco Franzoy.

El primer neurofisiólogo que tuvo Chile, declaró ante la municipalidad la profesión de “gatólogo”; y cuando fue invitado a un congreso internacional que le solicitaba una fotografía, envió una radiografía de su cráneo. El amplio anecdotario de Luco decantaron en un inevitable sobrenombre: El “loco” Luco.

* Gentileza de Cristián Luco Franzoy.

Joaquín Luco y su mujer, Inés Franzoy, durante su luna de miel en Cartagena, julio de 1937.

* Gentileza de Cristián Luco Franzoy..

Impulsados por Luco, Sigfred y Gabriela Gildemeister (en la imagen), crearon la Fundación Gildemeister, que contribuyó con el financiamiento de varios laboratorios científicos. Joaquín Luco, quien recibió permanente apoyo, llamó a su laboratorio con el nombre de la mujer.

* Gentileza de Cristián Luco Franzoy.

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